La inteligencia artificial y el futuro incierto de los trabajos rutinarios

La inteligencia artificial y el futuro incierto de los trabajos rutinarios

El «padrino de la inteligencia artificial», Geoffrey Hinton, nos ha lanzado una bola curva. Su advertencia sobre cómo la IA podría transformar el mercado laboral ha hecho que muchos levanten una ceja. Según Hinton, los trabajos rutinarios están en la cuerda floja, mientras que los especializados parecen tener una mayor resistencia. Es un panorama que nos deja con más preguntas que respuestas.

El desarrollo de la IA, según Hinton, podría llevar a un aumento masivo de beneficios para unos pocos, mientras que la mayoría se empobrece. Y no es que la tecnología tenga la culpa, sino más bien el sistema capitalista en el que estamos inmersos. ¿No es siempre así?

Aunque todavía no hemos visto un aumento notable en los despidos, las señales están ahí. Las empresas que adoptan IA tienden a recapacitar a sus empleados en lugar de despedirlos, pero la perspectiva de despidos en un futuro no tan lejano está latente. Hinton señala que, especialmente en el sector sanitario, la IA podría revolucionar el acceso a servicios médicos, haciéndolos más eficientes y accesibles.

En cuanto al debate sobre la renta básica universal, Hinton es escéptico. Aunque podría ser una solución al desempleo provocado por la IA, no aborda la cuestión de la dignidad humana y el valor del trabajo. Y tiene un punto: el trabajo no es solo una forma de ganarse la vida, es parte de nuestra identidad.

Hinton también ha sido claro sobre los riesgos de una IA sin regulación efectiva. Estima que hay una probabilidad del 10% al 20% de que la IA termine con la humanidad si alcanza la superinteligencia. Un pensamiento que, aunque suene alocadamente apocalíptico, no podemos simplemente ignorar.

En lo personal, Hinton ha compartido cómo usa herramientas de IA en su vida diaria, incluso para tareas tan mundanas como explicar por qué su comportamiento en una ruptura fue «despreciable». Y es que, al final del día, la IA está aquí para quedarse, y será mejor que aprendamos a vivir con ella, antes de que sea ella quien viva por nosotros.