La inteligencia artificial bajo la lupa de la inversión

La inteligencia artificial bajo la lupa de la inversión

En 2025, la fe ciega en la inteligencia artificial ha comenzado a tambalearse. Los inversores se enfrentan a una realidad más compleja, donde las altas valoraciones y la necesidad de retornos tangibles han hecho que los analistas sean más cautelosos. Y es que, a pesar del entusiasmo inicial, ya hemos tenido algunos sustos en el camino.

Thomas Hempell de Generali AM advierte sobre la volatilidad que se avecina, mientras que Nicolas Bickel de Edmond de Rothschild enfatiza la importancia de ser selectivos. Sí, la IA tiene un potencial inmenso, pero no todas las empresas sobreviven al ciclo de inversión. La clave está en elegir bien, en apostar por aquellas con balances sólidos y perspectivas realistas.

En este escenario, la diversificación se vuelve crucial. No se trata solo de invertir en las grandes tecnológicas, sino también en sectores relacionados, como la energía y las infraestructuras necesarias para soportar el crecimiento de la IA. La inteligencia artificial no es una burbuja, pero el camino hacia su plena integración en la economía será accidentado y lleno de desafíos.