2026 se perfila como un año fascinante para la inteligencia artificial, al menos según Antonio Pita, un experto de la Universitat Oberta de Catalunya. Seis tendencias marcarán este año, y aunque no puedo decir que todas me sorprendan, definitivamente me hacen reflexionar sobre hacia dónde estamos yendo.
Lo primero es la gran batalla: ¿seguiremos escalando los modelos de lenguaje actuales o intentaremos dar un salto hacia la inteligencia artificial general (AGI)? Personalmente, me cuesta imaginar un mundo donde las máquinas realmente piensen como nosotros. Pero, ¿quién soy yo para decir que no podría suceder?
Lo que sí parece inminente es el desafío energético que plantea la IA. En Estados Unidos, los centros de datos ya consumen una cantidad alarmante de energía, y esto podría empeorar. Es un problema no solo tecnológico, sino también logístico y geopolítico. ¿Estamos preparados para ello?
Y en medio de todo este desarrollo, la saturación digital es un hecho. Estamos inundados de contenido generado por IA que, en muchos casos, es vacío. ¿Recuerdas la última vez que viste un video en YouTube y pensaste que no tenía alma? Exactamente.
Mientras tanto, en el ámbito laboral, la IA sigue transformando tareas de manera silenciosa. No es que vaya a quitarnos el trabajo de un plumazo, pero sí redefine cómo trabajamos. Y en educación, los cambios son inevitables. ¿Cómo vamos a evaluar a los estudiantes cuando la IA puede hacer casi todo por ellos?
Finalmente, 2026 será el año en que la IA realmente se implemente en nuestra vida cotidiana. Ya no se trata de demos y errores de prueba, sino de una integración real y efectiva. ¿Será este el año en el que la IA deje de ser solo un término de moda y se convierta en una parte esencial de nuestras vidas?

