El Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) está embarcándose en una aventura que parece sacada de una novela de ciencia ficción: un plan de formación en inteligencia artificial y big data aplicados a la investigación del cáncer. ¿Suena ambicioso? Claro que sí. Pero en un mundo donde el cáncer sigue siendo uno de los monstruos más temidos, cualquier esfuerzo por entenderlo mejor no solo es bienvenido, sino necesario.
Este no es un proyecto cualquiera. Es parte de un programa que busca atraer y retener talento en el campo de la inteligencia artificial y su aplicación en oncología. El CNIO no quiere quedarse atrás y pretende liderar la oncología computacional en Europa. Y es que en ciencia, como en la vida, quedarse quieto es retroceder.
El plan se centra en formar a 14 profesionales. No es que sean pocos, pero son los elegidos para sumergirse en un mar de datos biomédicos y metodologías computacionales durante cuatro intensos años. ¿La misión? Convertirse en expertos capaces de aplicar IA al diagnóstico, pronóstico y tratamiento del cáncer. No es poca cosa.
La formación no se limita a la teoría. Los participantes también se mancharán las manos con proyectos reales en genómica digital, bioinformática y nanomedicina, entre otros. Y claro, no estarán solos. Contarán con mentores que los guiarán en esta travesía científica. El CNIO no escatima en recursos y se apoya en financiación de la Unión Europea para asegurarse de que el talento y el liderazgo científico no se escapen por el desagüe.
En definitiva, este plan no solo es una apuesta por la investigación interdisciplinar y la innovación digital. Es un grito de guerra contra el cáncer, armado hasta los dientes con tecnología de vanguardia. Y en esta batalla, cada dato cuenta.

