Eslovenia, un país que a menudo pasa desapercibido en el mapa mundial, está decidido a dejar una huella en la revolución tecnológica. ¿Y cómo planean hacerlo? Creando una plataforma de inteligencia artificial generativa gratuita para todos sus ciudadanos. Es una apuesta audaz, especialmente cuando la mayoría de estos avances tecnológicos están en manos de gigantes privados.
La estrategia es ambiciosa: asegurar que cada persona, empresa e institución en Eslovenia pueda acceder a las herramientas más avanzadas sin ataduras corporativas. El primer ministro, Robert Golob, lo presentó con el entusiasmo de quien anuncia el lanzamiento de un cohete a la luna, asegurando que los datos estarán bajo control de los usuarios. Pero aquí viene el dilema: ¿realmente se puede competir con los grandes? Un experto esloveno lo comparó con correr una carrera con un coche urbano contra un monoplaza de alta competición.
Hay dudas, por supuesto, y no es para menos. La preocupación sobre la soberanía digital y la seguridad de los datos personales está sobre la mesa. También hay quienes ven la iniciativa como una medida electoralista, una promesa que suena bien en los discursos pero que, en la práctica, podría no ser tan sencilla de implementar. A pesar de todo, Eslovenia ha lanzado el guante al mundo, y el tiempo dirá si otros países seguirán su ejemplo.

