Imagina por un momento un mundo en el que una máquina decide quién vive y quién muere. No, no es el argumento de una película de ciencia ficción, sino una inquietante realidad que la inteligencia artificial podría traer consigo. LaSexta Columna ha puesto el foco en esto y, sinceramente, es para pensárselo.
Palantir, una empresa de tecnología que parece sacada de una novela distópica, está introduciéndose en Europa con una facilidad que asusta. Su capacidad para manejar datos de población, inteligencia y seguridad es un «problema para la seguridad nacional», según Francesca Bria. Y no es que seamos alarmistas, pero cuando los gobiernos firman contratos millonarios con estas empresas y luego se amparan en la ley de secretos oficiales, uno no puede evitar sentirse un poco… ¿desinformado?
La tecnología en sí no es mala. El problema es quién la maneja. Los «tecnoligarcas», como los llama Bria, no están interesados en el bien común. Buscan poder, riqueza. ¿Y nosotros? Nosotros somos el peón en este juego de ajedrez digital.
Podríamos seguir con la disertación sobre ética, pero al final, la pregunta es: ¿qué hacemos con todo esto? Porque la IA está aquí para quedarse, y mientras algunos ven en ella un futuro prometedor, otros se preguntan si no estamos abriendo una caja de Pandora.

