Hay algo casi poético en ver cómo las pequeñas y medianas empresas (pymes) de Europa se encuentran atrapadas en una especie de limbo digital. Se han lanzado al mundo de los sitios web y las redes sociales como quien se lanza a una fiesta sin conocer a nadie, pero cuando se trata de herramientas más serias y complejas, como el CRM o la inteligencia artificial (IA), la cosa cambia. El Digital Maturity Report de team.blue nos cuenta esta historia familiar: la adopción es desigual, y el obstáculo no es el interés, sino una falta de claridad y confianza que, sinceramente, parece tan espesa como el barro.
Imagina esto: un 30% de las empresas no saben qué herramientas digitales usar y un 26% se siente perdido sin las habilidades necesarias. Y me parece que esto refleja un poco la vida misma, ¿no? Estamos rodeados de tecnología, pero muchas veces sin saber realmente qué hacer con ella. Las microempresas y los autónomos, que forman un buen grueso del tejido empresarial, están menos confiados en sus elecciones digitales. Un 6 sobre 10 en confianza es lo que sacan en promedio, pero los autónomos están incluso por debajo de esa media.
Y la IA, ese término que suena a ciencia ficción, ya está en juego, pero con cautela. Lo que me fascina es cómo Claudio Corbetta, el CEO de team.blue, lo pone en perspectiva: no es que falte ambición, sino que falta comprensión. Es casi como una relación amorosa, ¿no? Sabes que podría ser increíble, pero te da miedo dar el paso porque no entiendes del todo al otro.
En España, la situación no es tan diferente. Las pequeñas empresas están motivadas, pero se frenan ante la complejidad del proceso. Manuela Becerra Fuentes, Country Manager de team.blue en España, subraya la necesidad de soluciones sencillas y seguras. Y aquí es donde me pregunto: ¿es realmente tan complicado hacer que la tecnología sea accesible? Porque, al final del día, lo que las pymes necesitan no es más tecnología, sino más claridad. Y eso, amigos míos, parece ser el verdadero desafío.

