Las matemáticas y su viaje hacia la inteligencia artificial

Las matemáticas y su viaje hacia la inteligencia artificial

Alicia en el País de las Maravillas es uno de esos libros que, aunque parezcan cuentos para niños, esconden una profundidad que quizás ni el propio Lewis Carroll imaginó. Ese viaje al fondo de la madriguera, lleno de absurdos y paradojas, es una metáfora perfecta de lo que ha sido la evolución de las matemáticas. Y ahora, de la inteligencia artificial.

Carroll, un matemático en su vida «real», jugó con conceptos que, en su tiempo, estaban revolucionando el mundo. Números imaginarios, geometrías no euclidianas, y el álgebra de Boole. Todo esto sonaba a brujería para muchos. Pero, ¿no es siempre así? Cada avance, cada salto hacia lo desconocido, genera miedo y dudas. ¿Cómo confiar en lo que no podemos tocar ni ver? Carroll lo plasmó en su obra, haciendo del sinsentido una crítica a la modernidad matemática.

Avancemos un par de siglos y estamos en la era de la inteligencia artificial, un espejo que nos muestra un reflejo que no siempre reconocemos. ¿Qué ocurre cuando una máquina puede escribir un poema o resolver problemas complejos? ¿Estamos perdiendo el control? La IA, como el conejo blanco, nos invita a seguirla, pero, ¿a dónde nos lleva? La línea entre lo humano y lo artificial se difumina y nos deja con más preguntas que respuestas.

Y aquí estamos, al otro lado del espejo, preguntándonos si la curiosidad que llevó a Alicia a seguir al conejo es la misma que nos empuja a buscar límites en la tecnología. ¿Estamos preparados para lo que vendrá? Como diría Carroll, «quien deja de preguntarse, deja de crecer». Así que, sigamos el camino, aunque no sepamos exactamente dónde nos llevará.