Ah, la banca y la tecnología, una pareja tan antigua como el tiempo moderno. Desde que las primeras calculadoras hicieron su aparición, el mundo financiero ha estado obsesionado con cualquier avance que prometa acelerar, simplificar o, mejor aún, abaratar los costos de sus operaciones. Y ahora, en pleno siglo XXI, tenemos a la inteligencia artificial como la nueva protagonista de esta relación. Me pregunto, ¿qué sigue después? ¿Robots que nos sirvan el café al entrar a una sucursal?
En BBVA, uno de los gigantes del sector, están completamente a bordo con la IA, como lo estuvieron con la digitalización. Y es que, según nos cuentan, la digitalización fue solo el comienzo. Esa transformación, que nos permitió abrir cuentas desde el sofá de casa o gestionar nuestros ahorros mientras esperamos el autobús, fue solo el primer acto de una obra mucho más ambiciosa. La IA es la estrella del segundo acto, y promete no solo mejorar el acceso, sino anticiparse a nuestras necesidades. Como si nuestro banco pudiera leernos la mente. ¿Te imaginas?
Pero no todo son buenas noticias. Este ritmo frenético genera tantas dudas como promesas. La velocidad con la que ChatGPT ha capturado usuarios es un poco inquietante, ¿no? Y con tanto movimiento, las preocupaciones sobre la seguridad y la ética no son menores. ¿Estamos listos para que una máquina decida sobre nuestros ahorros? ¿O sobre el crédito que podemos recibir?
En BBVA creen que sí, y que esta tecnología es una oportunidad de oro. Han lanzado un asistente financiero que nos ayudará a tener nuestras finanzas en orden, como un Pepito Grillo digital que te empuja a ahorrar en lugar de gastar en esa camisa que no necesitas. Aunque todavía queda camino por recorrer, la convicción es clara: la banca del futuro será más humana gracias a la tecnología, y no al revés. Un futuro donde máquinas y humanos trabajen codo a codo para mejorar nuestras vidas financieras.

