Galicia, tierra de mar y conservas, ha sabido reinventarse una y otra vez. ¿Quién lo diría? Los descendientes de la sardinocracia, esas familias que hicieron fortuna en el siglo XIX, ahora están abrazando la inteligencia artificial. Y no, no es ciencia ficción. Es la realidad de un sector que se niega a quedarse atrás.
La historia de la conserva gallega es fascinante. Desde las pequeñas fábricas familiares hasta las grandes factorías, siempre ha habido un espíritu de innovación. Y ahora, la IA entra en escena, prometiendo optimizar procesos y mejorar la calidad del producto final.
Imagina una fábrica donde los datos fluyen como el agua del mar, permitiendo ajustes en tiempo real y decisiones más informadas. La IA está haciendo posible eso. Pero no es solo tecnología; es tradición y modernidad unidas en un baile que promete mantener a Galicia en el mapa de la mejor conserva.
La inteligencia artificial no es solo para Silicon Valley. Aquí, a la orilla del Atlántico, también se está forjando el futuro. Y eso, en un sector tan cargado de historia, es simplemente magnífico.

