Nueva York, esa ciudad que nunca duerme, se convierte por dos días en el epicentro de la inteligencia artificial. El AI Summit, un evento que parece más una reunión de mentes brillantes que un simple congreso, reúne a más de 7.000 personas entre asistentes, ponentes y expositores de todos los rincones del mundo. ¿La estrella del evento? La ciberseguridad y la inteligencia artificial generativa. ¡Vaya combinación! Con 450 ponentes y 160 expositores, es como una orquesta sinfónica de ideas y avances tecnológicos. Y claro, no es solo la cantidad de personas, sino la calidad de las conversaciones, los debates, los descubrimientos. Nueva York se convierte en un hervidero de ideas que podrían cambiar el rumbo de la tecnología, o al menos darle un buen meneo.
De vez en cuando me pregunto, mientras camino por las calles de esta ciudad, cómo sería la vida si la inteligencia artificial no estuviera tan presente. Pero claro, eso es improbable. La IA está aquí para quedarse, para mejorarnos, para protegernos, y para hacernos más humanos, en una especie de paradoja tecnológica. En este congreso, se habla de la IA generativa, esa que crea contenido, y también de cómo proteger lo que generamos con tanto ahínco. Al final del día, la ciberseguridad se convierte en el escudo de nuestras creaciones, un tema que, sin duda, da para mucho debate.

