Imagínate pasear por Andalucía y encontrarte con que la inteligencia artificial no solo está catando aceites, sino también diseñando encimeras y prendas de moda. Puede que suene a ciencia ficción, pero es una realidad que ya está transformando sectores tradicionales en esta región. Cosentino, Acesur, y Silbon son ejemplos de cómo la IA se está integrando en el tejido empresarial andaluz, aportando una revolución similar a la que trajo internet en su día.
En Cosentino, la IA no es solo otra herramienta, sino una parte integral de su estrategia para innovar. Han creado un sistema llamado ‘Slab Designer’ que genera diseños de encimeras en un santiamén. Y eso no es todo, también están usando la IA para gestionar vacaciones y monitorizar la producción. Es como si de repente los robots se unieran al equipo, pero en lugar de asustar, están aquí para ayudar.
Por su parte, Silbon ha encontrado en la inteligencia artificial un aliado para gestionar eficientemente el stock de sus tiendas. Ya no se trata de reponer por reponer, sino de anticipar la demanda con una precisión casi mágica. ¿Y qué hay de la creatividad? Bueno, la IA ayuda a sus diseñadores a trabajar más rápido y con más opciones, sin reemplazar ese toque humano indispensable.
Y claro, el mundo del aceite de oliva no se queda atrás. Acesur ha desarrollado una ‘nariz digital’, una especie de sommelier robótico que ayuda a clasificar el aceite con una eficacia asombrosa. No es que los catadores humanos vayan a desaparecer, pero ahora tienen un compañero digital que les facilita el trabajo.
En resumen, la IA no está aquí para reemplazarnos, sino para complementar y potenciar el talento humano. Como dice Rafael Domene de Cosentino, no es una amenaza, es una oportunidad. Y si Andalucía está a la vanguardia de esta revolución, quién sabe qué nos deparará el futuro.

