Recuerdo mi paso por Boston en 1998 como si fuera ayer. Allí aprendí que lo que ocurre en EE.UU. suele llegar a España con el tiempo. Y ahora, con la inteligencia artificial impregnando cada rincón de la economía, me pregunto: ¿qué nos depara el futuro laboral? La tecnología avanza a pasos agigantados, y con ella, el miedo a perder el empleo se cuela en las conversaciones diarias.
La inteligencia artificial no es solo un juguete tecnológico; es una fuerza que transforma industrias enteras. Empresas como Amazon y UPS ya han anunciado despidos masivos, y el mercado laboral americano se resiente. Pero esto no es nuevo. La historia está llena de ejemplos similares: desde el ferrocarril hasta la electricidad, cada revolución tecnológica ha dejado víctimas en el camino. Y ahora, con Trump y su política proteccionista, el futuro se torna aún más incierto.
La pregunta es, ¿cómo nos adaptamos? ¿Será España capaz de liderar este cambio o quedaremos atrapados en el pasado? Con nuestros salarios más competitivos y un sistema financiero sólido, las cartas están sobre la mesa. Solo el tiempo dirá si elegimos liderar el cambio o sucumbir ante él.

