Al escuchar a Tristan Harris hablar sobre inteligencia artificial, uno no puede evitar sentir un escalofrío recorriendo la espalda. Este tipo, conocido por su cruzada ética contra el uso desmedido de la tecnología, lo tiene claro: estamos jugando con fuego. Y no es la primera vez que lo dice. En una reciente entrevista, comparó la IA con una avalancha de inmigrantes digitales, y vaya si la metáfora es potente.
Harris pinta un cuadro donde la IA no solo amenaza empleos, sino que también podría desestabilizar estructuras sociales. Es como si estuviéramos en medio de una película de ciencia ficción, donde la tecnología se vuelve incontrolable. ¿Estamos preparados para esto? Probablemente no.
Sus palabras resuenan con fuerza cuando habla de las empresas tecnológicas que, impulsadas por el deseo de ser las primeras, podrían estar tomando atajos peligrosos. Y ahí es donde uno se pregunta: ¿quién se beneficia realmente de esta carrera frenética? Harris, con su tono pausado pero firme, nos advierte: la IA podría ser el próximo gran cataclismo si no se gestiona con cuidado.

