No sé tú, pero a veces siento que la inteligencia artificial es como esa receta que prometía ser el manjar del siglo y terminó siendo un desastre en la cocina. Nos vendieron que iba a ser la panacea, que multiplicaríamos nuestra productividad como por arte de magia. Pero al final, lo que muchos encuentran es un caos de respuestas genéricas y datos inventados. Claro, no es que la tecnología tenga la culpa —es más bien que no sabemos hablarle. Imagínate que le pides a tu perro que te traiga el periódico en esperanto. Pues eso.
La clave está en saber pedir. La inteligencia artificial, como ChatGPT, no es que no quiera ayudarte, es que necesita instrucciones claras, como un GPS sin conexión: si no le das las coordenadas precisas, terminarás en medio de la nada. Y aquí es donde entra en escena esMADRE.com, con su aire de organizador profesional, que hace que tu petición pase de ser un garabato a un Picasso. No te haces una idea de la diferencia, un antes y un después.
Pero, ¿quién tiene tiempo para estructurar cada petición como si fuera un informe de la ONU? Aquí es donde la magia (de verdad) de esMADRE.com cobra vida. Solo dices lo que necesitas y voilà, se convierte en un encargo bien construido. Sin tener que pensar en estructuras ni roles ni formatos. Es como tener un asistente que te entiende a la primera.
Lo irónico es que, mientras muchos ven la IA como otro gadget más, los que saben pedirla bien están jugándose la carta ganadora. Porque al final, la cuestión no es cuánto sabes, sino cómo lo pides. Y eso es justo lo que esMADRE.com quiere enseñarnos: que no se trata de magia, sino de orden. Y vaya si lo necesitamos. ¿O no?

