En un mundo donde la tecnología avanza a pasos agigantados, el Dr. Ignacio H. Medrano, neurólogo del Hospital Ramón y Cajal, nos recuerda que la inteligencia artificial (IA) tiene el potencial de revolucionar la medicina. Durante un ciclo formativo reciente, Medrano destacó cómo la IA permite «detectar cosas que nosotros nunca veremos». Un poco inquietante, ¿no? Pero también esperanzador.
El machine learning, con su capacidad de analizar miles de variables, está cambiando la forma en que interpretamos pruebas diagnósticas. Imaginen una radiografía de tórax que no solo muestra los pulmones, sino que también identifica la diabetes del paciente. O una mamografía que predice el riesgo cardiovascular. Sí, suena a ciencia ficción, pero es una realidad cada vez más cercana.
La medicina de precisión es otro campo donde la IA está dejando su huella. Con herramientas aprobadas por la FDA, como Clairity Breast, los médicos pueden anticipar la aparición de cáncer de mama con cinco años de antelación. Y eso es solo el comienzo.
Pero Medrano va más allá. Habla de la IA agéntica, capaz de actuar de forma autónoma, sin necesidad de supervisión humana. En China, por ejemplo, los chatbots clínicos ya están pasando consulta después de aprender de los mejores médicos. ¿Será esta la solución a las interminables listas de espera?
Lo que está claro es que la IA se está convirtiendo en un «compañero de trabajo» para los profesionales de la salud. Y quién sabe, quizá en un futuro no muy lejano, estos sistemas necesiten su propia «licencia médica», una validación que demuestre su capacidad para trabajar como médicos. Un pensamiento intrigante, ¿no crees?

