Es curioso cómo a veces la tecnología nos toma por sorpresa, incluso cuando creemos estar al día. Pues bien, eso le ocurrió a Alberto, un padre valenciano de 48 años, cuando descubrió a su hija Paula, de solo 12 años, pidiendo ayuda a la inteligencia artificial de Google para un resumen. «¿Un resumen de un cuento?» pensó. La niña, con la inocencia de su edad, había recurrido a la IA para repasar un libro olvidado en el instituto. Y aunque Paula es una buena estudiante, Alberto no pudo evitar sentirse un poco inquieto. Y quién no. ¿Estamos preparados para esta nueva forma de estudiar?
La anécdota de Alberto es solo una de muchas que se escuchan en los hogares españoles. Según María Sánchez, presidenta de Ceapa, los adolescentes están usando la IA de forma que a veces roza la externalización del esfuerzo. Algo así como si de repente los deberes de lengua se convirtieran en un juego de niños. ¿Pero acaso no es eso lo que todos querríamos? Ahorrar tiempo en lo tedioso para centrarnos en lo realmente importante. Claro, en teoría suena bien, pero en la práctica, ¿no estamos perdiendo algo?
Lo cierto es que la mayoría de los padres no sabe cómo reaccionar a este fenómeno. Tal vez porque, como bien dice Sánchez, muchos desconocen que la IA también se equivoca. Para poner un poco de orden, se ha preparado una guía que se lanzará en diciembre. Una especie de brújula para navegar en este mar de bytes y algoritmos.
Mientras, los chavales siguen adelante, entre mapas mentales y flashcards virtuales, sin que nadie les marque los límites claros. La administración, como siempre, va varios pasos por detrás. Pero, ¿no será que estamos viendo el nacimiento de una nueva forma de aprender? Quizás el futuro requiera más de esas «formas presenciales» de las que hablaba un experto, donde el contacto humano siga siendo esencial.
En cualquier caso, la inteligencia artificial ha llegado al colegio, y no parece que tenga intención de irse. Así que, como siempre, toca adaptarse, aprender y, por supuesto, cuestionar.

