La inteligencia artificial desata una tormenta energética

La inteligencia artificial desata una tormenta energética

Miami, ese lugar donde el calor es tan abrumador que parece que el sol se mudó allí, resultó ser el escenario perfecto para que los líderes energéticos soltaran una bomba: la IA, esa magia tecnológica que a veces parece ciencia ficción, está devorando energía a un ritmo que nadie vio venir. Imagínense el panorama: centros de datos zumbando día y noche, máquinas que piensan y piensan, y nosotros, los humanos, con la factura de la luz subiendo como la espuma.

Andrew Waranch de Spearmint Energy y Shawn Bennet, ambos con caras de «esto es más grande que todos nosotros», lo dijeron claro en el World Strategic Forum. Simplemente, no estábamos preparados. Las turbinas de gas, que solían tener una lista de espera de dos años, ahora tienen colas más largas que un lunes en la oficina del paro. Siete, diez años. ¿Quién lo aguanta? Esto no se trata solo de números; es un problema que nos va a afectar a todos, con facturas de electricidad que podrían duplicarse. ¿Se acuerdan de cuando la luz era barata? Yo tampoco.

Y entonces, como en una película de ciencia ficción, la solución propuesta: energía nuclear. Varios expertos apuntan a que es la única salida viable. Así de simple y así de complicado. La energía nuclear, con su historia de controversias y debates interminables. ¿Será este el giro que necesitamos? Solo el tiempo lo dirá, pero mientras tanto, la IA sigue zumbando, y nuestras facturas, bueno, esas no se van a pagar solas.