Ramón López de Mántaras y su cruzada contra el humo de la IA

Ramón López de Mántaras y su cruzada contra el humo de la IA

En un mundo donde la inteligencia artificial es el nuevo oro, Ramón López de Mántaras se atreve a desafiar la narrativa dominante. Este veterano de la IA, cuya firma en los correos electrónicos deja claro que no los escribe una máquina, levanta la voz para decirnos que la IA generativa es poco más que una burbuja.

Tuve la suerte de asistir a una de sus charlas, donde comparó la IA con una regresión más que un avance. Según Ramón, lejos de replicar la cognición humana, estamos entrenando máquinas para que nos devuelvan lo que ya saben. Y no, no es el único que lo piensa. Incluso Yann LeCun, que lleva años en el negocio, ha cambiado su perspectiva.

Pero, ¿es la IA generativa solo un espejismo? Ramón argumenta que el verdadero avance de la inteligencia artificial vendrá de la mano de la robótica, donde las máquinas puedan aprender del mundo interactuando con él. La experiencia corpórea, dice, es clave para entender el mundo de una forma que los modelos actuales no pueden.

Lo curioso es que mientras las empresas tecnológicas venden humo para atraer inversiones, el impacto macroeconómico de la IA sigue siendo limitado. Las promesas de productividad están lejos de cumplirse, y el propio Nobel de Economía, Daron Acemoglu, lo pone en duda.

Para rematar, Ramón pone en tela de juicio la llegada de la inteligencia artificial general antes de 2030, como vaticinan algunos gurús. Y, cuando le preguntan sobre la conciencia en las máquinas, responde tajante: «Nunca». A su juicio, la conciencia es un fenómeno reservado a los seres vivos.

¿Qué nos queda entonces? Tal vez, como dice Ramón, sea hora de apostar por menos digitalización y más humanismo. Porque si seguimos delegando en máquinas lo que nos hace humanos, podríamos terminar perdiendo más de lo que ganamos.